Quién puede practicar la Biodanza


Cualquier persona puede practicar Biodanza si busca ser auténticamente ella misma, respetar y respetarse por lo que es, y conectar con su instinto profundo de especie. No es necesario saber bailar, ya que los ejercicios tienen que ver con la vida cotidiana y son propuestos de forma progresiva, para que todos los participantes disfruten del proceso. Las danzas no son coreográficas ni siguen una técnica estructurada de baile, son propuestas de vida, vivencias, que en un marco musical y grupal, permiten que el movimiento suceda en una profunda conexión con la emoción que aflora.


Son danzas únicas individuales, en pareja o en grupo, en un momento único y en un espacio irrepetible, y están orientadas a generar estados de activación y relajación, facilitando la busca de un movimiento cada vez más innato, orgánico, natural e integrado. En las danzas no hay comparaciones, juicios ni un movimiento preestablecido correcto o incorrecto. Se trata de dejarse danzar por esta expresión personal, única e irrepetible que tiene la fuerza y la presencia del instante preciso: se trata de expresarse, dejarse llevar, soltar condicionamientos y conectar con uno mismo y con los otros.

Aspectos prácticos

Para participar en una sesión de Biodanza no es necesario saber bailar.

 

Habitualmente se practica en grupos regulares de 2 horas semanales, con respecto a los adultos, aunque también hay talleres y seminarios intensivos en los cuales se profundiza más.


Se recomienda vestir ropa cómoda y llevar calcetines. También se puede traer una botellita de agua.